NERÓN Y EL INCENDIO DE ROMA

el periodico de cataluña / INTERNACIONAL

Roma absuelve a Nerón

26/7/2007  PROCESO A UNA FIGURA HISTÓRICA POR SUS CRÍMENES

1.          • Entre las protestas del público, el emperador es considerado inocente en un juicio teatralizado

ROSSEND DOMÈNECH - ROMA

El emperador Nerón (años 37-68) fue absuelto esta semana al final de un proceso público, celebrado en la basílica de Massenzio, en los Foros Imperiales de Roma. Y eso que se enfrentaba a graves acusaciones: el incendio de Roma, las primeras persecuciones de los cristianos y los asesinatos de su madre, de su hermano adoptivo y de sus dos esposas. Pese a las atrocidades, fue hallado inocente.
La vista se celebró en las ruinas del imponente edificio que se levanta cerca del Coliseo, donde en su día se encontraba el tribunal de la capital del mundo. Seis jurados populares le declararon inocente y otros cinco culpable. Ante el estupor de la platea, ocupada por 1.200 personas que siguieron la vista oral, el director del singular proceso solicitó un nuevo veredicto, esta vez de todo el público, y la condena ganó por una aplastante mayoría absoluta. Entre los presentes se oyó un sonoro suspiro de alivio.

Cruel y déspota


Tras hora y media de repaso de la vida del emperador, al que muchos historiadores definen como cruel y déspota, frente a la mesa del tribunal quedaron los cargos. Nerón Claudio César Augusto Germánico Lucio Domiciano Barbo, alias Nerón, fue acusado de cuatro homicidios, por lo que debe ser considerado culpable, dijo el fiscal.
El original proceso se inserta en un filón de "revisiones históricas" que algunos intelectuales y profesionales han organizado en los últimos 25 años sobre personajes públicos e incluso contra monumentos del pasado, considerados errores estéticos.
Esta vez, el aula judicial fue la misma que funcionaba en la Roma del siglo I después de Cristo. Sobre el escenario había dos facistoles, uno para la acusación y otro para la defensa, y unas columnas corintias, como las del cercano templo de Venus y Roma, el mayor de la capital. Un narrador, situado entre unos músicos que sincopaban las audiciones de los testigos, mantenía el hilo narrativo sobre la vida de Nerón, que fue emperador de Roma a los 17 años y falleció a los 32.
A medida que la acusación y la defensa se intercambiaban sus alegatos, aparecían en el escenario los testigos de cargo y descargo. Estuvo Agripina, madre de Nerón y artífice de la carrera política del hijo. Salió Mesalina, la amante disoluta y lujuriosa, símbolo universal de las mujeres de placer. Se presentaron Séneca, el maestro español de Nerón, y Británico, desinteresado por el poder, hijo del emperador Claudio, quien adoptó a Nerón como un segundo hijo. Todos ellos fueron interpretados por actores y actrices conocidos. No fue una obra de teatro, sino un proceso escenificado.
La defensa solicitó una declaración de inocencia, arguyendo: "Tuvo un destino que no era el suyo. Vivió en un mundo pueril que chocó contra el poder y no pudo sino soportarlo, tuvo una madre violenta y un maestro opresor; vivió ensimismado en sus sueños e ilusiones; durante su Gobierno, Roma vivió en paz y prosperó, porque solo en la paz se prospera; le perdió la tentativa de querer helenizar el Imperio Romano antes de tiempo".

Madre ambiciosa


Como buena madre, Agripina, que sería asesinada por orden de Nerón, dijo que lo había "sacrificado todo" por su hijo, y admitió que fue ella quien maniobró para que Claudio adoptase a Nerón, y que ella hizo y deshizo en la corte y que quiso subordinar el Senado al emperador. "¡Rea confesa!", espetó la acusación. Séneca admitió frente a Agripina que juntos habían "estropeado" a Nerón, pero afirmó que no fue él quien le corrompió. "Tú eres una madre incestuosa e infame", espetó el filósofo español. "¡Español! ¡Español! Tú has jugado en dos mesas, como es habitual", le contestó Agripina. "Solo la filosofía podía despertar a Nerón del sueño profundo que es la vida", rebatió Séneca.
Anoche fue procesado el emperador Tiberio, como supuesto autor intelectual de la muerte de Jesús de Nazaret, en descargo del gobernador de Palestina, Poncio Pilato. El que se lavó las manos del asunto.

 

FUENTE: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=427623&idseccio_PK=1007

 

NERÓN Y EL GRAN INCENDIO DE ROMA

Estamos acostumbrados a tratar con fraudes de poca monta; farsantes que se ganan la vida asegurando tener algún tipo de poder (curación, videncia, telepatía,…) ¿Pero qué hay de los grandes fraudes respaldados por los gobiernos, la Iglesia y la industria cinematográfica?

Ya sabemos que Hollywood nunca a tenido vocación de instruir, sino de entretener o, y en algunos casos, de manipular la opinión del espectador. La frase “Nunca dejes que la verdad estropee una buena historia” ha sido una regla con muy pocas excepciones en la historia del cine. Lo entiendo y lo respeto (todo sea por el entretenimiento), pero considero que, cuando estamos viendo una película catalogada como histórica, tenemos derecho a esperar algo más de rigor. Por ejemplo, la última de este género que fui a ver, los 300, no estaba mal para pasar el rato (demasiada sangre y casquería para mi gusto), pero dejaba mucho que desear como película histórica. Entre otras cosas, me resisto a creer que tanto persas como espartanos tuviesen esas pintas de locas recién salidas de un gimnasio gay.

Pero de lo que quiero hablarles es de Nerón y el incendio de Roma. Hace unos días estuve viendo la película en TV; los actores fantásticos, los decorados inmejorables; pero todas las versiones (hay más de una) aseguran tajantemente que el gran incendio de Roma fue provocado por Nerón, quien tocaba el arpa y cantaba mientras contemplaba la catástrofe. Puede que Nerón no fuese una bellísima persona, pero tampoco fue el más pervertido, corrupto, sanguinario y negligente gobernante que haya tenido Roma. Los hubo mucho peores, pero Nerón acabó teniendo mala prensa; la Iglesia y Hollywood hicieron el resto.

Hay que ser prudente con los testimonios de los historiadores de la época, ya que éstos, lejos de ser objetivos, tenían por costumbre reflejar en sus escritos las filias y fobias propias y colectivas. Con todo, cabe la posibilidad de que el incendio fuese provocado por Nerón para acometer una deseable remodelación urbanística, o por los cristianos a causa de su fe en la inmediata parusía (el regreso de Cristo a la tierra). Pero, analizando los hechos en base a los conocimientos actuales, lo más sensato es concluir que se trató de un incendio accidental. De hecho, Roma se quemó otra vez en el año 69 y el 80. Si Vitellius y Tito (gobernantes en esas fechas) no han pasado a la historia como pirómanos criminales, se debe en mi opinión a que los cristianos no fueron acusados de esos incendios.

Conviene aclarar que la Roma era una ciudad en la que abundaban las edificaciones en madera y las calles estrechas. En esas condiciones, no es de extrañar que el incendio, que se originó en pleno mes de julio del año 64, entre las tiendas que vendían mercancías inflamables junto al Circo Máximo, se propagara tan rápidamente, afectando a 7 de los 14 distritos de la Ciudad y destruyendo completamente 4 de ellos. En los 7 días que permanecieron vivas las llamas, también fueron destruidos el palacio de Nerón, el templo de la estatua de Júpiter y el templo de Vesta.

Parece que las fuentes antiguas concuerdan en que se vieron a personas que avivaban el incendio. Mientras que para unos esa gente actuaba «por orden del emperador», otros testimonios señalan que lo hacían «para poder llevar a cabo con más libertad sus robos».

En cualquier caso, es posible que ante la magnitud del incendio y la imposibilidad de sofocarlo con medios ordinarios (los romanos poseían los primeros equipos de bomberos, y disponían de bombas manuales que podían lanzar agua hasta un cuarto piso) decidieran hacer cortafuegos realizando incendios controlados, lo que explicaría la presencia de “soldados” y otro personal de palacio.

Otro hecho que contribuyó a pensar que el incendio era provocado, fue que las llamas se separaron contra el viento (algo que hasta el siglo pasado era una evidencia). Sin embargo, ahora sabemos que un fuego grande consume tanto oxígeno, que es capaz de separarse, incluso contra el viento, para buscar más.

De lo que sí podemos estar seguros es de la falsedad del mito que nos sitúa a Nerón tocando la lira y cantando mientras ardía Roma. Tácito nos cuenta que Nerón se encontraba descansando en Antium a la hora del incendio.

Nerón regresó a Roma para organizar la reconstrucción, que pagó de sus propios fondos. Abrió sus palacios para proporcionar abrigo para los damnificados, y les suministró alimentos. Las nuevas casas fueron construidas en ladrillo, espaciadas, con pórticos y caminos anchos. También construyó un nuevo complejo de palacios.

Según Tácito, la población, convencida de la intencionalidad del incendio, buscó un chivo expiatorio. Ante los rumores que lo señalaban como responsable, Nerón acusó una secta llamada los cristianos, a quienes hizo arrestar “no tanto por incendiarios, sino por su odio de la raza humana.” Aunque los cristianos confesaron el crimen, es muy probable que fuesen confesiones falsas arrancadas mediante tortura.

 

"La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ella, no desaparece".

Philip K. Dick

por Roberto el Vie Dic 28, 2007 2:07 pm

Muy posiblemente Nerón sea uno de los personajes históricos más difamados de la historia, por eso del incendio de Roma, pero no dejo de ser una barbaridad enviar al matadero a los cristianos, sobre todo, las atrocidades que se cometieron con ellos, fueron tan brutales, que la propia gentuza romana pidió el cese de su martirio según Tácito:"Además de matarles [a los cristianos] se les hizo servir de entretenimiento para el pueblo. Se les vistió en pieles de bestias para que los perros los mataran a dentelladas. Otros fueron crucificados. Y a otros se les prendió fuego al caer la noche, para que la iluminaran. Nerón hizo que se abrieran sus jardines para esta exhibición, y en el circo él mismo ofreció un espectáculo, pues se mezclaba con las gentes disfrazado de conductor de carrozas, o daba vueltas en su carroza. Todo esto hizo que se despertara la misericordia del pueblo, aun contra esta gente que merecía castigo ejemplar, pues se veía que no se les destruía para el bien público, sino para satisfacer la crueldad de una persona (Anales 15:44).":

 

"Todo aquel que crea en la telequinesis, que por favor levante mi mano"

James Randi.

 

¿Quién quemó a Roma: Nerón o los cristianos? 

El profesor de Historia Gerhard Baudy sostiene que el incendio de la «Ciudad Eterna» fue provocado por cristianos y judíos. Nerón (37-68 d.C.) fue un emperador cruel e inhumano pero no prendió fuego a Roma, más bien fueron saboteadores cristianos y judíos quienes incendiaron la «Ciudad Eterna». El fuego, que arrasó la mayor parte de la vetusta urbe romana en el año 64 d.C., ha sido tradicionalmente atribuido a la cólera de Nerón y su deseo de aniquilar a sus detractores.

Pero según una nueva investigación que el Canal 4 de la televisión británica divulgará este lunes, aunque su contenido se dio a conocer ayer, la culpabilidad del infame emperador es fruto de la propaganda de escritores pro cristianos y judíos.

El autor del estudio, Gerhard Baudy, profesor de Historia en la Universidad de Konstanz en Baviera (Alemania), sostiene que las llamas se declararon como parte de una revuelta de incontrolados que soñaban con la caída del Imperio.
 
En aquellos días de zozobra, explica Baudy, panfletos que predecían el inminente final del mundo y la venida del Mesías salvador cayeron en manos de cristianos y judíos de Roma, que interpretaron el mensaje como una invitación a la insurrección. «Es muy improbable que este incendio resultase un accidente. Las expectativas que despertaba la profecía eran tan grandes entre la gente que tuvo que ser un acto deliberado», indica el profesor. «Los cristianos -continúa- odiaban Roma y creían en la profecía de que Jesucristo derrotaría al mal con un gran fuego o cataclismo».
 
La teoría de Gerhard Baudy contrasta con la de otros expertos que no acaban de ponerse de acuerdo en el origen de la gigantesca y devastadora pira. Unos defienden que el fuego se produjo a consecuencia de las altas temperaturas veraniegas y los fuertes vientos, en tanto que otros ven en Nerón a un pirómano que, merced a las llamas, quería reconstruir la ciudad a su gusto.
 
La leyenda sólo cuenta que Nerón -matricida, déspota, colérico y vanidosamente caprichoso; pero también protector de Séneca, amante de la gramática y la retórica e impulsor de una loable reforma fiscal- tocaba el arpa mientras ardía la ciudad de Roma.
 
Sucesor de Claudio y responsable del Gobierno del Imperio desde el año 54 al 68, Nerón cometió excesos que terminarían pasándole factura. Sus fechorías escandalizaron a patricios y plebeyos y aturdieron los oídos de la aristocracia militar, partidaria de los ideales puritanos de la República que sus antepasados habían gobernado antes del advenimiento de los césares.
 
Arrastrado por su paroxismo, el emperador, como argumenta el estudio del profesor Gerhard Baudy, acusó de la catástrofe a los cristianos y ordenó la ejecución de entre 200 y 300 cristianos de los 3.000 que habitaban en Roma. Según las crónicas del historiador latino Tácito, muchos fieles de Cristo fueron atados, cubiertos de alquitrán y usados como antorchas humanas para iluminar al insomne Nerón durante sus paseos nocturnos en los jardines de su residencia privada, la Domus Aurea.  
2 comentarios sobre “¿Quién quemó a Roma: Nerón o los cristianos? ” fico

Julio 29th, 2008 a las 9:30 pm

Bueno creo que los cristianos provocaron el incendio de roma ya que ellos estaban en desacuerdo con muchas cosas que el actual gobierno de ese entonces estaba haciendo.

Reinourtein

Octubre 22nd, 2008 a las 11:45 am

Es verdad que había desacuerdos en ese entonces, la pax romana estaba es su culmen, no obstante los emperadores quisieron que se les rindiera culto de dioses, iniciando la tradición en Asia Menor y extendiéndoce al marem nostrum, eso provocó en parte, el desmoronamiento del imperio.
Claudio Julio César Augusto Nerón enloqueció, mandó matar a su madre por no estar de acuerdo con él en algunos actos, como mantener relaciones zoofilicas con un caballo, de hecho fue quien inició la persecución cristiana, derrocando a las cabecillas: Pedro y los demás. Al haberse extendido el cristianismo hasta Roma y al negarse estos- al igual que los judíos-, el darle culto de dios, mandó la ejecución de varios y sin duda le pasó por la cabeza la idea del espectaculo nocturno de ver la ciudad eterna en llamas, al final, él era dios y debían obedecerlo bajo pena de muerte, terminó suicidándoce y subió al trono Tito Flavio Domiciano, quien desencadenó la más sangrienta persecución cristiana, dando espectáculo en el Circo Romano.